Para tomar decisiones que puedan contribuir hacia el progreso financiero, es muy importante conocer el contexto general de nuestro entorno. Para ello, necesitamos comprender de una manera práctica y sencilla cómo funciona la economía de un país.
Todas las economías funcionan de la misma manera. Son un conjunto de interacciones repetitivas por medio de las cuales los actores principales (seres humanos, empresas, bancos y el estado), intercambian bienes y servicios por dinero (que es el efectivo como tal más crédito). Estas interacciones se conocen como transacciones, donde siempre se interpretan dos roles principales que son: un comprador y un vendedor. Cada vez que se compra algo, se crea una transacción dado que se intercambia dinero (el efectivo o crédito-un préstamo) por un bien o un servicio.
Hay que tener en cuenta que, estos intercambios se hacen dentro de un “mercado” que consiste en el agregado de todos los compradores y vendedores que hacen transacciones. Existen mercados de todo tipo, ejemplo: un mercado para carros, un mercado de valores, un mercado financiero, un mercado inmobiliario, etc. Ahora, una economía es la suma de todas esas transacciones que se hacen dentro de todos los mercados, de los cuales se deriva el total del consumo, que es el principal motor de una economía.
Retomando los actores mencionados al inicio, el estado es el mayor comprador y vendedor que existe para realizar transacciones. Este se compone de dos partes: un Gobierno Central (encargado de recaudar los impuestos y del gasto nacional) y un Banco Central (en el caso de nuestro país, el Banco de la República), el cual regula la cantidad de dinero (efectivo o crédito) que hay dentro de los mercados donde se hacen las transacciones. La forma en que este último ente controla la cantidad de dinero, es por medio de dos mecanismos que son: el manejo de las tasas de interés (las bajas para aumentar el consumo dado que el crédito es más barato y así aumentar el ingreso y viceversa) o inyectando dinero (que se hace imprimiendo billetes).
Existen, dentro de los compradores y vendedores, actores que se encargan de prestar y pedir prestado (personas que desean o necesitan comprar algo que no pueden pagar al instante), generando una transacción que se conoce como “CREDITO”. Así, el que pide prestado, obtiene dinero del que presta, con el compromiso de que sea devuelto junto a un interés al cabo de un determinado tiempo.
El crédito, dentro de una economía, es la parte más representativa y volátil que existe, dado que es la más abundante; ya que todas las personas, para poder consumir más, lo deben hacer con dinero, que es la suma de efectivo más crédito. El crédito ayuda a que se obtenga lo que se desea, y cuando las economías están en expiación, el crédito se convierte de fácil acceso para las personas y empresas. Cuando se quiere aumentar el consumo para obtener más cosas, se debe aumentar cualquiera o ambos elementos que componen el dinero; el efectivo que se incrementa siendo más productivos (trabajando más), o con el crédito, que cuando se es más productivo se puede obtener más fácil y en mayor cantidad. El crédito es convertido en deuda una vez se realiza la transacción entre el que pide prestado y el que presta; cuando se adquiere nos permite consumir más de lo que tenemos y al mismo tiempo nos obliga a consumir menos de lo que tenemos cuando debemos devolver el dinero que se adquirió más el interés.
Es por esta figura que existen ciclos económicos (expansión y recesión). Imaginemos una economía sin crédito. La única forma que existe para aumentar los ingresos y por ende el consumo, es aumentando la productividad representado en trabajar más. Como el gasto de una persona es el ingreso de otra, este patrón nos lleva a una línea paralela constante y no existiría ningún ciclo ya que nuestro consumo sería lo mismo que producimos. Ahora, desde los inicios de la civilización donde hemos crecido en pueblos desiguales, las personas menos productivas necesitan de créditos para poder obtener las cosas que desean. Sin esta figura, dichas personas no podrían nunca comprar una casa, entre otras cosas.
Cuando las personas y las empresas aumentan sus ingresos, los actores que prestan estarán más dispuestos a entregarle más dinero, ya que es digno de éste en el sentido de que tendrá la habilidad de devolverlo junto con los intereses. Entonces, cuando una persona aumenta sus ingresos, aumenta su capacidad para pedir prestado y aumenta su consumo. Este patrón nos lleva a un crecimiento económico. El caso contrario, una caída en los ingresos, caída en la capacidad de pedir prestado y caída en el consumo, es un indicio de recesión económica.
Tengamos esto en mente para poder identificar en qué ciclo económico estamos, si en crecimiento o en recesión. Sean agresivos e inteligentes en invertir sus recursos en época de recesión (bienes y servicios más baratos) y sean más cautelosos y prudentes para invertir en época de expansión.
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El crédito, dentro de una economía, es la parte más representativa y volátil que existe, dado que es la más abundante; ya que todas las personas, para poder consumir más, lo deben hacer con dinero, que es la suma de efectivo más crédito.